El género como disrupción: Desafiando sistemas y roles normativos, con Valerie (Vimalasara) Mason-John y Jordan Decker.

“Unx de lxs principales sanadorxs sociales, culturales y psicológicxs de nuestro tiempo”, Vimalasara es ha escrito 11 libros, del nuevo curso Botiquín de Primeros Auxilios para la Mente y una voz afrodescendiente líder en el campo de los enfoques de mindfulness para la adicción. Jordan es conferencista internacional, consultorx de integración de polaridad, guía de medicina vegetal, activista accidental para la prevención del suicidio transjuvenil y creadorx del curso Enfoque HeartLine para la Afirmación de Género.

En este extracto, los relatos personales revelan cómo el género funciona como una construcción social y una experiencia vivida, desafiando las expectativas normativas. Escucha la entrevista completa en The Gifts of Trauma Podcast.

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J’aime: Cuando compartimos nuestros pronombres, estamos señalando seguridad e invitando a la presencia de todas las personas.

Vimalasara: Ser consciente de tu género y nombrarlo puede ser sanador y es una forma de aceptación. También es importante ser consciente de cómo los prejuicios pueden encasillar a las personas y de cómo los prejuicios nos encasillan a nosotrxs y empequeñecen nuestro mundo. No podemos ver realmente a nuestros clientes a menos que empecemos a examinar nuestros prejuicios.

El género me pareció un tema difícil, ya que soy una persona no binaria, tengo un aspecto más femenino y soy practicante budista. Parte de la transformación budista consiste en desprenderse de todo género, pero lo que realmente me hizo pensar en los pronombres fue trabajar en la transformación de conflictos y la lucha contra el acoso en las escuelas de Vancouver hace unos 15 años. Me encontraba con niñxs de siete u ocho años que se presentaban por su nombre y pronombre. Me preguntaba: “¿Cuál es mi pronombre?” Entonces encontré este pasaje de Max Glamour. Era tan poderoso que resonó en mí. “No soy no binarix en el sentido del tercer género o algo intermedio. No soy binarix en el sentido de que el propio binario es el problema. No quiero que se añada una nueva categoría a un sistema de clasificación ya existente. Rechazo un sistema que produce un régimen de expectativas normativas de género. Mi no binarismo no es una identidad que simplemente busca reconocimiento. Es una crítica a la metafísica del género construida sobre la dominación colonial. Mi género es un rechazo a la suposición de que los hombres y las mujeres son contenedores naturales, exhaustivos o deseables de la corporeidad y el deseo. Mi género es una disrupción, una desidentificación, una salida estructural, un rechazo de la lógica clasificatoria que hace del género una mercancía legible en primer lugar”. Eso me habla a mí y a mi situación con respecto a mi género no binario.

Jordan: Me sitúo firmemente en el binario de género, habiendo sido socializado como mujer hasta los 36 años, pero sabiendo que era un niño desde los dos. Y me encanta que tu historia sea diferente, Vimalasara. Amplía la comprensión del género y acoge las diferencias, no como buenas o malas, correctas o incorrectas, sino simplemente no iguales.

Rosemary: En realidad no pienso en el género. Solo veo a las personas como seres humanos. Mi familia iba a Provincetown, Massachusetts, las mismas dos semanas todos los veranos. Nos reuníamos con la gente más maravillosa: parejas de lesbianas, parejas de gays y otras personas increíbles. De niña, no tenía ni idea de qué género eran, y no importaba. Me encantaban porque eran seres humanos maravillosos. Así que fui criada como mujer por una pareja heterosexual y expuesta desde muy joven a una comunidad que no cumplía las normas de género. Ellxs fijaban las suyas.

Vimalasara: Me encanta que no pensemos en el género, ya que creo que son construcciones sociales. ¿Quién decidió que esto era para hombres y aquello para mujeres? Pero nuestro mundo está marcado por el género y se nos trata de forma diferente. Estas construcciones tienen un impacto.

Jordan: Mi ex mujer y yo fuimos una pareja de lesbianas durante 12 años antes de que yo comenzara mi transición, y no teníamos roles. Mi trabajo me permitía hacer más cosas en casa. Me ocupaba de los autos, los animales y el jardín. También cocinaba y limpiaba más. Era una broma decir que yo era el “marido de la casa”. Pero cuando empecé a pasar bien (como hombre), un día mi esposa me dijo: “Supongo que ahora tengo que ser la esposa. Supongo que voy a tener que querer esto”. Sacó una escoba y empezó a barrer. Estaba tan molesta. “Espera un segundo”, le dije. “Tiempo fuera. ¿Qué es eso de ‘ahora tengo que ser la esposa’? No creo que nada tenga que cambiar en nuestra vida”.  Para ella, fue un momento muy intenso en el que no se le impusieron estos roles de género, sino que los asumió ella misma debido a esta construcción social según la cual los hombres hacen esto y las mujeres aquello.

Vimalasara: Sesgo; saca a relucir la discapacidad. Especialmente en Occidente, el mundo se ha creado para adaptarse a las personas que pueden andar, correr y hablar verbalmente. Está diseñado para los blancos heteronormativos. Sin embargo, estos prejuicios son tan inconscientes. Hablamos de descolonizar… Incluso en los espacios BIPOC y queer, tenemos que descolonizar nuestras mentes. No se trata sólo del blanco; se trata de descolonizar al otro, porque hemos sido impactados, como dice Resmaa Menakem, por traumas históricos, traumas institucionales, traumas personales, traumas persistentes y traumas epigenéticos. Así que yo también tengo que descolonizarme. Tengo que ser consciente de mis prejuicios. Hubo un tiempo en que me asustaba demasiado estar sólo con gente de color. Me sentía más cómodx con personas blancas porque me criaron personas blancas. Tener miedo de estar en una habitación con gente que te refleja es enfermizo.

J’aime: Esto se refiere a los patrones que adaptamos para sobrevivir, lo que nos lleva de nuevo a las cosas que nos ayudan a llegar a cierto punto y luego nos impiden avanzar más y empiezan a consumirnos.Jordan: Después de moverme por el mundo como lesbiana masculina durante 36 años, me resultó muy interesante empezar a ser percibido de otra manera. Solía entrar en una habitación y tener la respuesta, pero nadie me miraba siquiera. Ahora, cuando entro en una habitación, todo el mundo me pregunta la respuesta. Un día me encontré con una situación en la que había una mesa de comunión muy grande. La mujer encargada de la mesa estaba dando instrucciones a seis chicos sobre cómo montarla. Como no le hacían caso, al cabo de hora y media la mesa seguía desarmada. Me acerqué a ella y le dije: “Lamento que esto esté a punto de suceder, pero dime cómo tiene que ensamblarse“. Ella me lo explicó, y yo se lo dije a estos chicos, y en 10 minutos estaba montada. Así que ahora veo el sesgo de género con más claridad que antes. Es algo real que ocurre todos los días.


The Gifts of Trauma es un podcast semanal que presenta historias personales de trauma, transformación, sanación y los dones revelados en el camino hacia la autenticidad. Escucha la entrevista y, si te gusta, suscríbete y compártela.

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