Manisha Billimoria y Pam Sommer sobre: No podemos pensar para atravesar el duelo

Pam es Practicante y Facilitadora de Compassionate Inquiry®, además de Practicante de EFT y Terapeuta de Masaje Registrada, formada como Doula de la Muerte. Su enfoque empático acompaña a sus clientes en sus caminos hacia el bienestar y una vida plena y en paz. Manisha es una consejera dedicada, especializada en terapia de trauma y medicina funcional, Practicante de Compassionate Inquiry® y Facilitadora de Biology of Trauma. Su formación integral respalda las diversas necesidades de salud mental de sus clientes.

En este extracto, las historias personales de nuestras invitadas ilustran cómo el duelo elude la mente pensante y se expresa a través de nuestras emociones y nuestros cuerpos. Escucha la conversación completa en The Gifts of Trauma Podcast.

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Dany Goldraij

PAM:
Durante mi primer mes de formación en Compassionate Inquiry® (CI), mi padre falleció. Yo estaba con él junto a mi madre y la enfermera de cuidados paliativos. Cuando murió, empecé a llorar y mi cuerpo me sacó de la habitación. Mi madre me siguió. Se levantó las gafas, se secó las lágrimas y dijo: “Bueno, cálmate. Eso no va a ayudar a nadie”. Lo dijo con tanto amor y conocimiento, porque eso era lo que ella tenía que hacer para salir adelante.
En ese momento, después de apenas un par de semanas de formación en CI, me cayó la ficha. “Joder, ¡esto es trauma!”. Al presenciar la respuesta de mi madre, me di cuenta de que yo había sido entrenada para reprimir, porque… así es como se sobrevive.

Emocionalmente, cuando estás de duelo, puedes experimentar desde una rabia que “aparece de la nada”. Como quemar una tostada y explotar de ira, o empezar a llorar viendo un anuncio de televisión.
Después de que mi padre murió, iba conduciendo sola a casa y empecé a cantar con la radio, riendo y teniendo un momento de alegría. Y entonces lo recordé, y apareció el autojuicio. “Dios mío, ¿qué me pasa? No debería estar feliz, debería estar triste”. Ahora sé que estaba experimentando un enorme alivio porque, después de sufrir durante tanto tiempo, por fin estaba libre.

El duelo también se manifiesta físicamente. Mis problemas de espalda comenzaron cuando mi padre enfermó, era duelo anticipado. Acaba de pasar el aniversario de la muerte de mi madre y se acerca el aniversario de la muerte de mi padre. Todo encaja. Sé que mis problemas actuales de espalda son duelo, no por mis padres, sino por mis hijos. Uno ya está en la universidad y el otro se va este otoño. Es un nivel de duelo que ni siquiera sabía que existía. Intento honrarlo, pero mis viejos mecanismos de afrontamiento están reapareciendo, el antiguo entrenamiento de reprimir y aguantar. Y mi cuerpo está diciendo: “¡No!”.

Podemos intentar pensar para salir del duelo. Ahí es cuando aparecen los juicios. “Debería estar en otro lugar. Ya debería estar sanada”. Entonces nos golpea un problema físico, como mi dolor lumbar o las articulaciones doloridas, o problemas digestivos o respiratorios. Mi madre, mi hermana y yo acabamos con neumonía tres días después de que muriera mi padre. Había un virus circulando, pero normalmente no me afecta, y el duelo se aloja en los pulmones. Hoy reconozco eso como duelo, no solo como una infección aleatoria.

Mi experiencia con el duelo anticipado, otra forma de intentar usar la mente para evitar el duelo físico, comenzó con mi padre. Pensé: “Haré mi duelo ahora para no tener que hacerlo después, para poder estar al servicio de los demás. Tengo hijos pequeños en casa, tengo un marido, tengo una vida, tengo un trabajo. Voy a hacer el duelo ahora”. Ese fue el peor plan posible. Es lo mismo con mi hijo en la universidad y mi hija que se va a la universidad. Me dije: “No estaré triste en septiembre porque ya hice mi duelo, ya marqué todas las casillas. Son capaces, son inteligentes. Check, check, check”. Y… tuve una sesión de CI sobre esto justamente esta semana porque soy muy dura conmigo misma por estar triste por algo que creo que debería hacerme feliz.

MANISHA:
Sí, cognitivamente puedes planificarlo todo para prepararte y hacerlo todo bien. Pero cuando finalmente sucede, nada de esa planificación funciona. El reto entonces es simplemente quedarte con lo que surge. Y eso es muy difícil. Hay dolor y también hay paz… Hay que aprender a sostener espacio para ambos, para esa dualidad. Hagas lo que hagas, nunca, nunca puedes prepararte para el duelo. Golpea de una manera muy distinta en el cuerpo, en el corazón.

El Dr. Gabor dice: “Siempre que hay tensión, necesita atención”. Así que lo que he estado incorporando regularmente con mis clientes es que, cada vez que comparten una historia, los invito a ir a su cuerpo y notar qué está ocurriendo. Clientes adultos de unos 50 años a menudo mencionan los disturbios de 1983 en Sri Lanka. “Íbamos a la escuela y había gente quemando casas y cuerpos muertos a nuestro alrededor, y aun así teníamos que seguir yendo a la escuela”.

Sabemos que experimentar trauma puede fragmentar nuestros recuerdos. Muchos de nosotros, incluida yo, no recordamos, así que invitar a las personas a permitir que la sabiduría de sus cuerpos guíe su sanación ha sido extremadamente poderoso.

Aprendí esto cuando me estaba formando en Biology of Trauma, aprendiendo qué nos ocurre a nivel celular durante el trauma. En ese momento también estaba en mi primer año de formación en CI. Un día, en una díada, al más puro estilo de Compassionate Inquiry®, las preguntas me llevaron 38 años atrás, a un recuerdo vívido de una conversación con mi hermana la noche antes de que muriera, que había olvidado por completo. Esa experiencia abrió algo que no sabía que existía. Continué explorando en díadas sucesivas, abriendo capa tras capa. El dolor y las lágrimas no venían de un lugar de estar herida, sino de un lugar de sanación y autodescubrimiento. Me di cuenta entonces de que mi cuerpo necesitaba sentirse seguro para empezar a hablar, y en esas díadas, tríadas y grupos virtuales, se sentía seguro simplemente ser yo.

Después de una sesión reciente de respiración consciente, me desperté sollozando. En esas lágrimas había una sensación sentida de estar llorando por la pérdida de mi hermana por primera vez, junto con una profunda sensación de liberación. También sentí perdón hacia mi madre. Después de su muerte, estaba enfadada con ella, pero mi religión dice: “Perdona”. Luché con eso, pero en ese momento hubo una sensación sentida de perdón que liberó a mi cuerpo para hacer lo que necesitaba hacer. Esa experiencia fue tan profunda que se convirtió en un llamado para crear espacios seguros para hacer este trabajo, para mí y para otros.

No necesitamos cargar el duelo solos. Nos exige muchísimo… Así que en mi retiro de abril de 2026 con la Dra. Sat Dharam Kaur, incorporaré tambor, arte, danza, movimiento, yoga, mindfulness y círculos grupales, todo para crear seguridad de modo que el cuerpo pueda soltar lo que se ha vuelto tan pesado, soltar lo que ya no necesita cargar. Y dentro de esa seguridad, nuestros cuerpos sanarán nuestro duelo.


The Gifts of Trauma es un podcast semanal que presenta historias personales de trauma, transformación, sanación y los dones que se revelan en el camino hacia la autenticidad. Escucha la conversación completa y, si te gusta, por favor suscríbete, puntúa, deja una reseña y compártelo.

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